Nuestra historia se remonta desde el mismo momento en que el hombre existe, ya que requería de la indumentaria necesaria para protegerse del clima, se distinguían diferentes estilos, dependiendo de la zona en la que se encontraban, además ayudaba a caracterizarse en la sociedad, según la comunidad de la cual venían. Al principio se usaban vestiduras de pieles de animales y más tarde, en el Neolítico, aprenden a realizar tejidos de lana.